Surgió a finales del siglo XIX  (1830-1930).

Las características del movimiento son, en primer lugar, el gusto por el paisaje. Éste procede directamente de los paisajistas franceses Corot y la Escuela de Barbizon, ya que parece que aunque las preocupaciones de los impresionistas se relacionan directamente con las de Constable y Turner, no se ha demostrado la relación directa entre ellos. La práctica generalizada del paisaje de los impresionistas dio lugar a importantes consecuencias, como la implantación definitiva de la pintura a “plein air”, al aire libre, y la fijación del interés en los aspectos más efímeros y fugaces de la naturaleza, el mar, el cielo, las nubes, el sol, etc.

  • La creación de atmósferas sutiles partiendo de la naturaleza, para expresar las emociones recibidas.
  • Los compositores no aceptaban reglas, ni daban prioridad a sus propios sentimientos.
  • La sugerente música impresionista desvanecía la línea melódica y rompía con el tratamiento armónico convencional.